Poems by Katie Ford/ Poemas por Katie Ford

Collage by Corinne Stanley / Contact: cjstanley22@gmail.com

About Katie Ford

Katie Ford is the author of four books of poems, most recently, If You Have to Go (Graywolf Press). Her third, Blood Lyrics, was a finalist for the LA Times Book Prize and the Rilke Prize. Her second, Colosseum, was named among the “Best Books of 2008” by Publishers Weekly and the Virginia Quarterly Review, and led to a Lannan Literary Fellowship and the Larry Levis Prize. Her poems have appeared in The New Yorker, Poetry, The Paris Review, and The Norton Introduction to Literature. She’s a professor at the University of California, Riverside. Her fifth book will be released by Graywolf in 2024.

Acerca de Katie Ford

Katie Ford es autora de cuatro libros de poemas, el más reciente, If You Have to Go (Graywolf Press). Su tercer libro, Blood Lyrics, fue finalista del LA Times Book Prize y del Rilke Prize. Su segundo libro, Colosseum, fue nombrado uno de los “mejores libros de 2008” por Publishers Weekly y Virginia Quarterly Review, y le hizo obtener una beca literaria Lannan y el premio Larry Levis. Sus poemas han aparecido en The New Yorker, Poetry, The Paris Review y The Norton Introduction to Literature. Es profesora en la Universidad de California, Riverside. Su quinto libro será publicado por Graywolf en 2024.


The Throats of Guantanamo 

Morning opens with the comforts of my unbeaten body
a tinkerer’s stack of quiltings and cannings the cloth finch

half-attached to a mobile of warblers and wrens
in the meantime my country sends post to mothers and fathers

back again fly a trinity of boys
with their throats torn out

simultaneity drinks twig tea and stitches
a hidden seam

I take a string to a bittern’s back and tie it
to the looping newborn delight

then read of each strangulation no bone or larynx
for proof maybe each part was tossed to bay

a medieval saint was asked what would you do if you knew
it was the end of the world

I’d dig in my garden he said
oh saint it’s a good answer

but here the end is torn out
one by one.

Las Gargantas de Guantánamo 

La mañana se abre con las comodidades de mi cuerpo invicto
la pila del hojalatero de quilting y enlatados, el pinzón de tela

medio atado a un móvil de cuna con jilgueros y gorriones
mientras tanto mi país envía correos a madres y padres

de regreso vuela una trinidad de niños
con sus gargantas arrancadas

la simultaneidad bebe té de ramitas y cose
una costura secreta

Tomo un cordel en la espalda de un avetoro y lo ato
a la delicia en bucle recién nacida

luego leo de cada estrangulamiento ningún hueso ni laringe
para prueba quizá cada parte fue arrojada a la bahía

a un santo medieval le preguntaron qué haría si supiera
que es el fin del mundo

Yo cavaría en mi jardín, dijo.
Oh, santo, qué buena respuesta.

pero aquí el fin le es arrancado
uno a uno.


[I Failed Him and He Failed Me]

I failed him and he failed me—
Together our skinned glance makes a sorry bridge
For some frail specter who can’t get through.

I failed him
but maybe it was the lamp that failed,
Maybe it was the meal,
Maybe it was the potter
Who would not intervene, maybe the clay,
Maybe the plateau’s topaz, too steady to help,
Or was it the meat cut two days late, was it
The deciduous branch and its dull wait for bloom—

But I remember the small thing rotating in us
Towards hunger, how it did not fail to guide,
And that we made no request of our souls or all souls
Or the one perfectly distant soul
and so did not fail in what we did not do,
Never begging at the sky but moving
On the islands beneath it, hungry together by its rivers and bones.

Who told us we had failed
If not the human world gone wrong?

It was the world?

Ah, then we will fail again and again in the waters apart,
Bridging nothing, bridging nowhere
Towards what we, failures, are.

[Le fallé a él y él me falló a mí]

Le fallé a él y él me falló a mí—
Juntas nuestras miradas desolladas hacen un puente lamentable
para un frágil espectro que no puede pasar.

Le fallé a él
pero tal vez fue la lámpara la que falló,
Quizá fue la comida,
Quizá fue el alfarero
que no quiso intervenir, quizá la arcilla,
Quizá el topacio del altiplano, demasiado firme para ayudar,
O fue la carne cortada dos días tarde, fue
la rama caduca y su aburrida espera por florecer-

Pero recuerdo la pequeña cosa girando en nosotros
hacia el hambre, cómo no dejó de guiarnos,
y que no hicimos ninguna petición a nuestras almas o a todas las almas
O a la única alma perfectamente distante
y así no fallamos en lo que no hicimos,
Nunca suplicando al cielo, sino mudándonos
a las islas bajo él, hambrientos junto a sus ríos y huesos.

¿Quién nos dijo que fallamos?
¿Si no fue el mundo humano quien se equivocó?

¿Fue el mundo?

Ah, entonces fracasaremos una y otra vez en las aguas lejanas,
Sin tenderle puentes a nada, sin tender puentes a ninguna parte
Hacia lo que nosotros, fracasados, somos.


Song After Sadness 

Despair is still servant
to the violet and wild ongoings
of bone. You, remember, are
that which must be made
servant only to salt, only
to the watery acre that is the body
of the beloved, only to the child
leaning forward into
the exhibit of birches
the forest has made of bronze light
and snow. Even as the day kneels
forward, the oceans and strung garnets, too,
kneel, they are all kneeling,
the city, the goat, the lime tree
and mother, the fearful doctor,
kneeling. Don’t say it’s the beautiful
I praise. I praise the human,
gutted and rising.

Canción después de la tristeza

La desesperación sigue siendo sierva
de la violeta y de los salvajes sucesos
de los huesos. Tú, recuerda, eres
lo que hay que hacer
sirviente solo de la sal, solo
del acre acuoso que es el cuerpo
del amado, solo del niño
que se inclina hacia adelante en
la exposición de abedules
que el bosque hizo con nieve y luz
dorada. Así como el día se arrodilla
hacia adelante, los océanos y los granates colgados, también
se arrodillan, todos se arrodillan,
la ciudad, la cabra, el limonero
y la madre, el médico temeroso,
arrodillados. No digas que es la belleza
lo que alabo. Alabo lo humano,
lo visceral y en aumento.


Psalm 40 

I am content because before me looms the hope of love.
I do not have it; I do not yet have it.

It is a bird strong enough to lead me by the rope it bites;
unless I pull, it is strong enough for me.

I do worry the end of my days might come
and I will not yet have it. But even then I will be brave

upon my deathbed, and why shouldn’t I be?
I held things here, and I felt them.

And to all I felt I will whisper hosanna for goodbye.
It is sweet to think of myself, alone at that very moment,

able to say such a thing
to all that was my life, and to all that was not.

Salmo 40

Estoy contenta porque frente a mí se asoma la esperanza del amor.
No la tengo; aún no la tengo.

Es un pájaro bastante fuerte como para llevarme por la cuerda que muerde
a menos que yo la jale, es bastante fuerte para mí.

Me preocupa que el final de mis días llegue
y aún no la tenga. Pero incluso entonces seré valiente

en mi lecho de muerte, y ¿por qué no lo sería?
Aquí mantuve cosas, y las sentí.

Y a todo lo que sentí le susurraré un hosanna de despedida.
Es lindo pensar en mí, sola en ese momento,

capaz de decirle tal cosa
a todo lo que fue mi vida, y a todo lo que no fue.


All I Ever Wanted 

for DMK
When I thought it was right to name my desires,
what I wanted of life, they seemed to turn
like bleating sheep, not to me, who could have been
a caring, if unskilled, shepherd, but to the boxed-in hills
beyond which the blue mountains sloped down
with poppies orange as crayfish all the way to the Pacific seas
in which the hulls of whales steered them
in search of a mate for whom they bellowed
in a new, highly particular song
we might call the most ardent articulation of love,
the pin at the tip of evolution,
modestly shining.
In the middle of my life
it was right to say my desires
but they went away. I couldn’t even make them out,
not even as dots
now in the distance.
Yet I see the small lights
of winter campfires in the hills—
teenagers in love often go there
for their first nights—and each yellow-white glow
tells me what I can know and admit to knowing,
that all I ever wanted
was to sit by a fire with someone
who wanted me in measure the same to my wanting.
To want to make a fire with someone,
with you,
was all.

Todo lo que siempre quise

para DMK
Cuando creí que estaba bien nombrar mis deseos
o lo que quería de la vida, parecían volverse
como ovejas que balan, no hacia mí, que pude haber sido
una pastora bondadosa, aunque inexperta, sino hacia las colinas encajonadas
más allá de las cuales las montañas azules se inclinaban
con almendras anaranjadas como cangrejos de río hasta los mares del Pacífico
en los que los cascos de las ballenas los dirigían
en busca de una pareja por la que bramaban
en un nuevo y muy específico canto
que podríamos llamar la más ardiente articulación del amor,
el alfiler en la punta de la evolución,
que brilla modestamente.
A mitad de mi vida
estaba bien decir mis deseos
pero se esfumaron. Ni siquiera pude distinguirlos
ni siquiera como puntos
ahora en la distancia.
Sin embargo, veo las pequeñas luces
de las hogueras invernales en las colinas—
los adolescentes enamorados suelen ir allí
por sus primeras noches-y cada resplandor amarillo blanquecino
me dice lo que puedo saber y admitir
que todo lo que siempre quise
era sentarme junto al fuego con alguien
que me quisiera en la misma medida a mi querer.
Querer hacer fuego con alguien
contigo,
era todo.


The Soul

It disappeared.
It reappeared
as chimney smoke
that burnt through carcasses
of swallows stilled,
and that it portrayed no will
was why I followed that smoke
with this pair of eyes.

It was that it didn’t need
or require my belief
that I leant upon it
as a tired worker
upon
a gate.

El Alma

Desapareció.
Reapareció
como humo de chimenea
que ardía entre los cadáveres
de golondrinas quietas
y que no representaba voluntad alguna
fue por eso que seguí ese humo
con este par de ojos.

Fue que no necesitaba
ni requería mi creencia
por lo que me apoyé en ella
como trabajadora cansada
sobre
una puerta.


Still Life

Down by the pond, addicts sleep
on rocky grass half in water, half out,
and there the moon lights them
out of tawny silhouettes into the rarest
of amphibious flowers I once heard called striders,
between, but needing, two worlds.
Of what can you accuse them now,
beauty?

Naturaleza Muerta

Junto al estanque, los adictos duermen
sobre la hierba rocosa, la mitad en agua, la mitad fuera
y allí la luna los alumbra
de siluetas rojizas hasta convertirse en la más rara
de las flores anfibias que una vez escuché llamar “striders”,
en medio, pero aún necesitando, ambos mundos.
¿De qué puedes acusarlos ahora?
¿belleza?

Published by bilingualborderless

Bilingual/Borderless poetry

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