Poems by Liz Brennan/ Poemas por Liz Brennan

Collage by Corinne Stanley / Contact: cjstanley22@gmail.com

About Liz Brennan

Liz Brennan lives in Sonoma County, CA. Her prose poems have appeared in a variety of journals including The Prose Poem: An International Journal, Key Satch(el), Lift, Paragraph, Haikupix Review and ZYZZYVA. She is author of the chapbook Sewing Her Hand to the Face of the Fleeting (Quale Press). Her work is also included in the microfiction anthology Exposure published in the UK by Cinnamon Press, and Bigger Than They Appear: Anthology of Very Short Poems edited by Katerina Stoykova-Klemer, Accents Publishing. Formerly an online creative writing teacher at Story Circle Network, she currently works as a high School English and Art teacher in Santa Rosa, CA

Acerca de Liz Brennan

Liz Brennan vive en el Condado de Sonoma, California. Sus poemas en prosa han aparecido en diversos medios, incluidos The Prose Poem: An International Journal, Key Satch(el), Lift, Paragraph, Haikupix Review y ZYZZYVA. Es autora del libro Sewing Her Hand to the Face of the Fleeting (Quale Press); su trabajo es incluido en la antología de minificción Exposure publicada en Reino Unido por la editorial Cinnamon Press, y en la antología Bigger than they appear: Anthology of Very Short Poems por Katerina Stoykova-Klemer, Accents Publishing. Es profesora de escritura creativa en Story Circle Network y actualmente trabaja como docente de inglés y de artes en Santa Rosa, California.


One daughter’s haibun

Today before the surgery, the nurse marks my mother’s heart with a purple X. A clear fluid drips into her body from a plastic tube, while an electronic pacer guides the beating of her heart. I rearrange the contents of my purse while I wait, stare at the TV in the corner of the waiting room, air heavy with the odor of take-out food. A hurricane is approaching the coast and a man on camera pulls a raincoat tight around his head against the pelting rain.

the petals of the lilies
I brought her are curling
but the color has held

Thin blood pools in places that haven’t been kissed for so long – cheek, crook of neck, the slender shaft of her arm. Later that day I am alone with her in the ICU and the corridor is dark. When her eyelids flutter open, I feed her ice chips from a paper cup and fluff up her hair the best I can with my travel comb. I’m still not sure she knows I am in the room with her. The nurse enters, handing her a flat-backed teddy bear to press to her chest in case she needs to cough.

hello, hello…
a few moments later her voice returns
gripping the hem of my coat

Haibun de la hija

Hoy, antes de la cirugía, la enfermera marcó una X morada en el corazón de mi madre. Un fluido transparente gotea hacia su cuerpo desde un tubo de plástico, mientras el marcapasos guía el pulso de su corazón. Reacomodo el contenido de mi bolso mientras espero, veo la televisión en la esquina de la sala de espera, el aire cargado con el olor de comida para llevar. Un huracán se acerca a la costa y el hombre de la cámara ajusta apretadamente su impermeable alrededor de su cabeza en contra de la lluvia torrencial.

los pétalos de los lirios
que le compré se tuercen
el color se queda

Charcos de sangre en lugares que no han sido besados en mucho tiempo – mejilla, curva del cuello, el delgado eje de su brazo. Ese día más tarde estoy sola con ella en cuidados intensivos y el corredor está oscuro. Cuando sus ojos se abrieron rápido, la alimenté de papas frías de un cono de papel y arreglé su cabello lo mejor que pude con mi peine de viaje. La enfermera entra, entregándole un oso de peluche de espalda plana para presionar su pecho en caso de que necesite toser.

hola, hola…
momentos después su voz vuelve
toma la costura de mi abrigo


One mother’s haibun

I scan the living room rug for anything resembling a button, bottle cap or coin when a sudden whiff of fruity hibiscus finds me sprinting the length of the kitchen to intercept his lunge – dusty pink cup of hot herbal tea perched too near the edge of the stove.

One exhale late
he corners my attention
climbs the bookshelf

I steer his fingers clear from the pinch of the metal latch, turn his attention away from the broken rake and tangled chicken wire littering the yard. We stoop to admire an overgrown patch of fragrant herbs when approaching the porch.

slant rays stroke leaves
of flowering spearmint
awaken tiny, invisible frogs

He sits to inspect the flattened soda can with the sharp, shiny edge that glints in the morning sun. As we rummage through dry fields of thistle and weed, I pick prickly burrs from hair and brush fine white sand from his nostrils and eyes.

his grin
a shiny lure
strung between butterflies

Haibun de la madre

Escaneo la alfombra de la sala buscando lo que sea que parezca un botón, tapa de botella o moneda, cuando de pronto un aroma a jamaica me sorprende corriendo a lo largo de la cocina para interceptar su estocada – taza polvorienta rosada con té caliente y herbal situada demasiado cerca del borde de la estufa.

Un respiro tarde
él acorrala mi atención
escala el librero

Dirijo sus dedos lejos del pellizco del cerrojo de metal, desvío su atención del rastrillo roto y de la malla de alambre enredada en el patio. Nos agachamos para admirar el crecimiento excesivo de hierbas aromáticas acercándose al porche.

rayos impactan en hojas
de hierbabuena creciente
despiertan ranas invisibles

Él se sienta para inspeccionar la lata de refresco aplastada cuya punta filosa brilla con el sol de la mañana. Mientras hurgamos en los capos de cardos y hierba, le quito las espinas del pelo y la arena blanca de su nariz y sus ojos.

Su risa
señuelo brillante
ensartado entre mariposas


Summer’s Last Words

Perhaps summer’s last words are still tender on my eardrum. Today her emptiness has put on weight as a new season descends on either side of me, streaked with gold – fiery leaves laden with farewells that speak my name between tall trees and vineyard rows, whispered with a brilliant hissing.

Maybe as I watch the tired bird of her body leaving the land, licking roses of their petals and seeding spring crops of thistle, there is a restlessness to her reddish glow, as if she is late to hear her own slow, sweet song vanishing behind the lit woods. I cut the last leaf of fragrant basil and she is gone. I do not know who has closed the window.

Últimas palabras del verano

Quizá las últimas palabras del verano yacen aún tiernas en mi tímpano. Hoy su vacío ha ganado peso mientras una nueva temporada desciende por cualquiera de mis lados, cubierto de dorado – hojas ardientes cargadas con adioses que dicen mi nombre entre altos árboles y viñedos, susurrados con un brillante silbido.

Tal vez mientras veo el cansado pájaro de su cuerpo dejar la tierra, lamiendo rosas de sus pétalos y sembrar cultivos de cardo en primavera, hay una inquietud en su brillo rojizo, como si ella llegara tarde a escuchar su propia lenta y dulce melodía desvaneciéndose detrás de los bosques iluminados. Corté la última hoja de albahaca fragante y ella desaparece. No sé quién ha cerrado la ventana.


Slow Fulfillment of the Flowers

Perhaps the moment the eye of the mind is filled with the beauty of natural things, from under a cloud shadow our thoughts emerge and ascend to the open glow of sky. High above songs of winter birds rain down as we receive with open hands air tinted with the lonely blue of distant hills that enriches our blood and nourishes each closed bud alive in its cloak, each thin green bough hidden under cover of brier.

Maybe as the next refreshing wind will lift our hearts even further up from the trodden footpath of cold, hard earth we continue to carefully pick our way around dead ferns, decaying leaves and short grey stalks spiraled with thorns. In spring when hedges thicken green and meadows shine with buttercups, we will enjoy them all the more having traveled the same places when bare and having witnessed the slow fulfillment of the flowers.

El lento cumplimiento de las flores

Quizá el momento en el que el ojo de la mente se llena es con la belleza natural de las cosas, cuando bajo la sombra de una nube nuestros pensamientos emergen y ascienden al luminoso cielo. Arriba en lo alto canciones de aves invernales llueven mientras recibimos con las manos abiertas el aire teñido con el solitario azul de las colinas distantes que enriquecen nuestra sangre y nutre cada uno de los capullos en su manto, cada delgado verde escondido bajo la cubierta de los espinos.

Tal vez a medida que el siguiente viento refrescante eleve nuestros corazones aún más allá del camino pisoteado de tierra fría y dura, continuamos abriéndonos paso entre los helechos muertos y sus hojas decadentes con tallos cortos y grises plagados de espinas en espiral. En primavera, cuando los matorrales se tornan verdes y los prados brillan con botones de oro, los disfrutaremos aún más después de haber recorrido los mismos lugares cuando estaban desolados y habiendo presenciado el lento cumplimiento de las flores.


Naturalist’s Trance

Perhaps contained within birdsong are clues to events surrounding us. Here is water. Here are berries, the cold morning-stilled flies. Here is a passing airplane, the sound of frogs, a gust of wind. All are reflected in the chorus of the birds we hear, released from the perimeter of the approaching day with the crispness of sunshine.

Maybe with backs to the rising sun we raise our hands, spreading fingers wide. Much as words are anchored to the shapes of our shadows, colorful tints of inner singing rise high along the bright wing of this early hour, dissolving broad streaks of purple into yellow and pink; the blue of each thin, sweet note emerging from the grass of heavenly measure further refining the brilliance of thicket and riverbank; of soil, seed and spine.

Trance del naturalista

Quizá dentro del canto de las aves se hayan pistas sobre los eventos que nos rodean. Aquí está el agua. Aquí están las bayas, las moscas quietas de la fría mañana. Aquí hay un avión que pasa, el sonido de las ranas, una ráfaga de viento. Nos reflejamos en el coro de las aves que escuchamos liberadas del perímetro del día que avecina con la frescura del sol.

Tal vez con nuestras espaldas hacia el sol levantamos las manos, separando nuestros dedos. Así como las palabras están ancladas a nuestras sombras, los tintes coloridos de cantos interiores se elevan por el ala brillante de esta temprana hora, disolviendo las amplias vetas morada en amarillo y rosa; el azul de cada nota fina y dulce que emerge de la hierba de medida celestial refinando aún más el brillo de la espesura y la ribera; de suelo, semilla y columna.

Spanish translation by Marjha Paulino

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Published by bilingualborderless

Bilingual/Borderless poetry

2 thoughts on “Poems by Liz Brennan/ Poemas por Liz Brennan

  1. It is beautiful to encounter Liz’s poetry here, the way the group of poems forms a constellation of family viewpoints, from “One Daughter’s Haibun,” with that lovely turn, the return of the mother’s voice “gripping hem of coat,” to the distinct evocation of the raising of a son: “prickly burrs” to dislodge from hair. Love that final line, “I do not know who has closed the window…” I love the celebration of the promise of nature, nature’s rhythms, in “Slow fulfillment of flowers” and the way frogs and birds reappear woven into “Naturalist’s Trance,” and the sweetness of the “s” trilling in the line “soil, seed, and spine.” Just gorgeous. Love the collage too!

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  2. These vivid vignettes are simply exquisite — pared down to the minimum yet overflowing with the wonder of human experience. As a daughter/mother and as a gardener, each one spoke to me bringing forth memories and the richness of being. The translations are superb and the collage is captivating. Thank you all!

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